Mortal Kombat II supera a la primera, pero sus errores de guion la lastran

Mortal Kombat II llega con una tarea complicada: mejorar una primera película que dividió al fandom, mantener contentos a los fans de los juegos y ser accesible para quien nunca tocó un arcade. La trama es directa: dos reinos se enfrentan en el torneo de Mortal Kombat, uno para conquistar y el otro para sobrevivir. La película elige dos perspectivas para contar esa historia: la de Kitana, princesa de un reino que ya conoce el precio de perder, y la de Johnny Cage, una estrella de cine olvidada de los 90 que de repente se encuentra en medio de algo que no pidió. Lo que sigue es mi reseña completa de la película. Seguir leyendo es bajo su propio riesgo de arruinarse la experiencia.

Una historia que sabe lo que es y no pretende ser más

La historia es una mejora considerable respecto a la entrega anterior. Está puesta completamente de lado la pretensión de ser más: la película se centra netamente en las peleas y en solventar de forma rápida y sencilla cada problema que se presenta, recurriendo a diálogos de exposición de los personajes y dándole tiempo a las peleas de respirar. Los personajes están definidos, los del anterior filme están presentados, y los nuevos son sencillos. Los únicos que presentan un desarrollo real, una evolución, son los protagonistas: Kitana y Johnny Cage.

De estos dos, Kitana es sin duda quien tiene más capas de profundidad. La película empieza contándonos su pasado: su padre, el rey Jerrod de Edenia, es derrotado por Shao Khan en el inicio del film, haciendo que Edenia caiga bajo el control del Mundo Exterior. Ahora han pasado los años y la Tierra enfrenta una situación idéntica. Kitana carga con el peso de alguien que ya vivió lo que la Tierra está a punto de enfrentar. Johnny Cage, por otro lado, tiene el desarrollo de una estrella de cine olvidada que ha perdido las ganas de avanzar y que encuentra en el torneo de Mortal Kombat la oportunidad de hacer algo valioso. Johnny es lo que trataron de hacer con Cole Young en la predecesora: una persona humana para ser nuestros ojos y oídos al torneo y al contexto.

El sistema del torneo, resuelto de forma inteligente

La película hace un muy buen trabajo organizando las peleas. En las películas de los años 90 se tenía el problema narrativo de cómo mostrar un torneo donde sí o sí se tiene que proclamar un ganador. Aquí se resuelve con unas antorchas de fuego, cinco para cada reino, de colores azul para la Tierra y rojo para el Mundo Exterior, que se encienden al inicio de cada pelea. Los elegidos son designados por los Dioses Antiguos, les brilla la piel del color del reino que defienden y son teletransportados al kombate.

Shao Khan es inteligente al lanzar él el reto de Mortal Kombat, tomando por sorpresa a Raiden y a los campeones de la Tierra, que no están del todo preparados. Aquí se presenta un problema de temporalidad: no se especifica cuánto tiempo pasa entre el final de la película del 2021 y el inicio de este torneo. Recordemos que el final de la cinta anterior es el reclutamiento de Johnny como campeón de la Tierra, y al no saber cuánto tiempo pasó, deja al Dios del Trueno como descuidado o poco preparado para defender la Tierra.

Las primeras peleas definen el tono

Las primeras peleas del torneo nos presentan el tono de lo que viene. Kitana versus Johnny Cage es una buena pelea que establece la dinámica entre los dos protagonistas. Johnny es escéptico, fiel a su caracterización, literalmente es traído a la fuerza al torneo pese a ser avisado que así iba a pasar. Kitana barre el piso con la superestrella de Hollywood y nos dejan los guiños al juego, con Johnny tambaleando esperando la decisión de Kitana, como en los juegos, y Shao Khan dando la orden legendaria “Finish him”, la princesa le perdona la vida y cortamos al siguiente combate.

La pelea de Sonya Blade versus Syndel es otro asunto. Syndel es probablemente uno de los personajes más fuertes e importantes del Mundo Exterior que los jugadores de las entregas más recientes no han tenido la oportunidad de conocer. La película la deja aún peor que las interpretaciones de Mortal Kombat 2011 y Mortal Kombat 11: una Syndel vacía, hueca, sin personalidad, una sombra de lo que es la trágica historia de una reina que se sacrifica para proteger a la Tierra y que emprende un camino de redención en la era 3D de la saga. Tiene su momento al inicio, cuando intenta rebelarse brevemente ante la derrota de su esposo Jerrod, pero no más. Shao Khan la tiene con un lavado de cerebro completo, inmortal con un poder que él mismo le mostró, y tras perder contra Sonya le coloca un limitante vocal para que no pueda usar sus poderes. Se vuelve un personaje de fondo y no vuelve a figurar, asumiendo su lugar Jade al final de la cinta, eso lo dice todo.

El plan de Shao Khan y el agujero de guión que nadie tapa

El plan de Shao Khan, con Shang Tsung y Quan Chi como arquitectos, es capturar la esencia de Raiden dentro del Amuleto de Shinnok para hacer a Shao inmortal, garantizando así la victoria en el torneo y la conquista de la Tierra. Y aquí está el punto más bajo de la escritura: la relación entre Kano y el amuleto. En los juegos es Sub-Zero, a petición de Quan Chi, quien roba el amuleto del Templo de los Elementos, protegido por varios dioses menores entre ellos Fujin, el hermano de Raiden. La película pudo hacer ese guiño cambiando a Shang Tsung como quien encarga el robo, sin necesidad de incluir a Kano. En cambio, optan por que Kano lo haya cargado consigo desde siempre sin avisarle a nadie, para que el mercenario australiano vuelva al roster de personajes. Que un elemento tan importante para el plan de los hechiceros lo haya tenido Kano todo ese tiempo es ridículo. Que Raiden sepa de la existencia del amuleto y no haga nada visible para recuperarlo, o al menos en pantalla no nos diga que está haciendo algo al respecto, deja muy mal parado al dios encargado de proteger nuestro mundo.

Kano como personaje es una versión diametralmente distinta a la de los juegos. En los juegos es un traficante de armas de los bajos fondos que va donde le conviene o donde le pagan, sin lealtades reales. Aquí es un antihéroe cómico que empieza buscando recuperar su ojo, se pasa al lado de los buenos para que le deban algo, y termina siendo parte del grupo que salva el día. Como personaje de la película es disfrutón y la gente se ríe con él. Como purista de los juegos, me molesta que Kano no sea un desgraciado malo sino un desgraciado bueno. Son continuaciones medianamente lógicas al Kano de la primera película, pero ya que están tomando libertades con los personajes, pudieron haberlo dejado como el traficante que busca su interés personal y listo.

Shao Khan vuelve a dar miedo, y lo demuestra

La película se encarga de hacer algo que los juegos más recientes no supieron cómo: volver a Shao Khan una amenaza real. O le tienes miedo por el diseño del personaje, que es una mezcla entre su versión clásica y las interpretaciones más recientes con todo ese diseño de piel de dragón que no es del agrado de muchos, yo incluido, o porque la película lo muestra como una amenaza real incluso para los defensores de la Tierra. Cole Young, el protagonista de la película pasada, es su primer oponente. Si bien el personaje nunca fue bien recibido por el público, en la película le dan su momento de brillar como ejemplo moral para convencer a Johnny y, esto molestará a más de uno, técnicamente ganándole a Shao en combate. El emperador logra sobrevivir gracias a su recién obtenida inmortalidad, aplica su Fatality, usa el Pozo de Ácido para un Stage Fatality, para el regocijo de los detractores del descendiente de Scorpion.

Shao Khan impone respeto en esta película, y es lo que le faltó al Shao Khan de los juegos desde su reinterpretación en 2011, donde era un líder poco creíble que confiaba ciegamente en lo que Shang Tsung hacía y delegaba todo sin inmiscuirse. Este Shao no tiene miedo de hacer las cosas con sus manos de ser necesario, siempre teniendo un plan de contingencia. No es el mejor plan del mundo ni tiene todo el sentido, pero es un plan. Con la broma ya son 15 años teniendo un Shao Khan mediocre, y esta película lo corrige.

La pelea más fiel a los juegos y la trama más pequeña

La pelea de Jax Briggs versus Jade es solo para mantener la historia de hermanas de Jade y Kitana. En los juegos, esta relación siempre fue muy sencilla, Jade siempre fue la guardaespaldas y amiga personal de la princesa edeniana. Aquí le quieren dar una capa extra de lealtad militar al trono enfrentada con su amistad, y el resultado es un personaje que va constantemente de un lado a otro: primero prioriza su amistad con Kitana, luego la traiciona al enterarse de que su mejor amiga es un doble agente, y al final, sin una explicación más fuerte que Kitana diciéndole «tú eres más que esto», decide volver a su lado. No tiene lógica interna clara, y el momento que se supone que lo resuelve todo se siente apresurado. Jax gana el combate y pasa a la siguiente ronda.

Liu Kang versus Kung Lao es otra historia completamente. Es la mayor representación de lo que es calcar a los personajes de los videojuegos a la pantalla. Cada movimiento sale directamente de los juegos, y es emocionante y maravilloso verlo en pantalla. Sin embargo, que toda la motivación de Liu Kang en esta película se reduzca a su pelea personal con su hermano lo deja como un personaje más, una trama muy pequeña para la talla del personaje.

Y hablando del tema, la relación de hermanos entre Liu Kang y Kung Lao con Raiden como figura paterna no me gusta para nada. En los juegos, Liu y Lao tenían un lazo de hermandad y camaradería, sí, pero hacerlo explícito con el lenguaje de «hijo» y «hermano» descarta cualquier subtrama que podría haber con la Academia Shaolin y con el maestro Bo’ Rai Cho. A mi parecer, debió cortarse o modificarse de la misma forma en que modificaron el foco de Sonya, Jax y Cole hacia Johnny Cage y Kitana, a tal punto que los tres personajes que brillaron en la película anterior quedan en el olvido.

Baraka, Johnny Cage y la comedia que sí funciona

Con Raiden fuera de combate, buscan tomar el amuleto del palacio de Shao Khan para destruirlo y devolverle la vitalidad al dios del Trueno. Para ello Kitana les dice que la única forma de entrar es con una entrada protegida por los tarkatanos, y aquí es donde nos encontramos con Baraka. Se forma una extraña pero cómica relación entre él y Johnny Cage, bien elaborada, bien divertida. Al tarkatano lo dejan como un tonto que solo pelea, y eso es algo que mucha gente no le va a gustar. Esta interpretación no me molesta, es mejor que la que hicieron en el juego Mortal Kombat 1 del 2021, donde los tarkatanos no son una subespecie del Mundo Exterior sino una enfermedad, una mirada que nunca me gustó. Aquí Baraka es el líder de una tribu tarkatana menospreciada por el Mundo Exterior que cuida una de las entradas al Mundo Exterior.

Luego de su pelea con Johnny, se cree el cuento de que es un maestro del combate y empieza a seguirlo como un fanático. Y a Johnny esta pelea le sirve para retomar la confianza en si mismo y creerse capaz de estar al nivel del resto de campeones, que servirá para el acto final. Me esperaba algo más de Baraka, pero cuando lo vemos desatado en combate es brutal. Ese es el Baraka que todos hemos usado cuando jugamos Mortal Kombat en consola o en arcade, si eres así de old school.

Shao Khan no cede y un agridulce adiós

Una vez dentro del templo, se encuentra Liu Kang con el amuleto, y en el mismo momento llega el mismísimo Shao Khan, sin palabras, a combatir. A Liu Kang se le complica el combate y llega Jax Briggs para hacer un 2 vs 1 e intentar distraer al emperador y romper la protección del amuleto. Aquí la película suma su primera baja importante al historial del emperador, y no será la única. Me pareció preciso darle a Shao Khan esas bajas para plasmar la amenaza que es y que hemos sentido en los juegos clásicos: este es el jefe final, literalmente, que puede matar a cualquiera, y que mientras siga siendo inmortal la misión de acabar con esa inmortalidad se vuelve urgente y real. Nos despedimos de Jax siendo bastante olvidable en esta película y el próximo será en el combate final del torneo.

No me termina de gustar el adiós de Liu Kang. Por un lado me encanta, porque potencia al villano y porque en los juegos ya vemos a Liu Kang como el héroe demasiados años. Esa vuelta de tuerca funciona como concepto. Pero Liu Kang en los juegos no pierde contra Shao Khan: en Mortal Kombat 2011 gana no solo el torneo regular, también el torneo extra que propone Shao Khan a través del plan de Shang Tsung, derrotándolo a puño limpio. Aquí, Liu Kang se llama a sí mismo el descendiente del espíritu del dragón, se cura de la herida, dice que su misión real no es acabar con el emperador sino revivir a Kung Lao, y luego simplemente se desvanece. ¿En serio? ¿Esto es lo que hacen con uno de los personajes más importantes que ha habido en Mortal Kombat? El Elegido, el hijo adoptivo del protector de la Tierra, se va así. Son sentimientos encontrados, y en mi opinión no debió hacerse de esa forma.

Sub-Zero regresa como Noob Saibot

Sub-Zero regresa como Noob Saibot, aunque la película solo lo llama por su nombre de pila. Ya no controla el hielo sino las sombras del Inframundo, y contrario a las interpretaciones más clásicas, su sombra parece tener conciencia propia, lo que abre una lectura interesante del personaje. Me hubiese gustado que se explicara cómo se produjo esa transformación. No es obligatorio, los juegos nunca lo hicieron tampoco, pero ya que están dando la oportunidad de desarrollar personajes desde cero, habría sido provechoso darle ese trasfondo. Definitivamente la rivalidad entre Bi Han y Hanzo Hasashi es lo que más vende de los videojuegos: no se requiere conocimiento de la historia para entender que estos dos se van a odiar toda la vida. Pudo haber sido mejor integrado, pero es de los motivos más lógicos para dar fanservice, Noob debe proteger el amuleto pase lo que pase.

Una carrera contra el tiempo

El momento cumbre donde se empieza a cerrar el tercer acto es la pelea de Kitana, como nueva representante de la Tierra, contra Shao Khan por el final del torneo, luego del adiós de Liu, a la par con la pelea de Jade, Kano, Johnny y Scorpion versus Noob Saibot en el Netherrealm por el amuleto y acabar con la inmortalidad del emperador. Johnny en este punto es el único que sale sin poderes ni habilidades ni entrenamiento, y que Johnny despierte sus habilidades de energía verde fue emocionante: lograron meterme en su historia de un hombre que tenía todo para ser un héroe y cuya vida le fue muy injusta.

Ahora bien, los poderes verdes de Johnny Cage en los juegos recientes son complicados. A partir del 2011 se explica que es descendiente de una tribu protectora de la Tierra, lo cual es completamente fuera de lugar con la superestrella de Hollywood. En Mortal Kombat X hicieron que ese poder se hereda, y que con él tanto Johnny como su hija lograron derrotar a Shinnok, lo cual es darle demasiado peso al personaje. Pero, tal y como pasa con Kitana, la película se centra en que Johnny es un frustrado que nada le sale y que ve en este mundo de fantasía la posibilidad de volverse lo que él siempre quiso ser: un héroe. El Johnny Cage que es aquí es el Johnny Cage que él interpreta: no es Johnny Cage persona, es Johnny Cage personaje, el personaje de héroe que él siempre interpretó pero ya no como una ficción, sino como su realidad.

El momento en el que todos están atacando el amuleto de Shinnok limitando a Noob Saibot, y Johnny hace su frase superheroica cliché de toda película de los 90 para luego hacer su pose de patada y su deslizamiento con energía verde, es sencillamente emocionante. Es espectacular. Me hubiese gustado que ese camino fuera más el foco de la película, pero el foco principal sigue siendo Kitana y su venganza para acabar con Shao Khan y liberar a Edenia. De los tráilers te presentan la película como muy girada en Johnny, y no es tanto así: gira en torno a Johnny y a Kitana, con Shao Khan teniendo bastante desarrollo.

Kitana wins. Fatality

En los juegos, Kitana nunca estuvo escrita para ser la destructora de Shao Khan, ni en su concepción original como asesina ni como hija adoptiva. El Mundo Exterior siempre está condenado a un ciclo de emperadores. En este universo cinematográfico, sin embargo, el rol de Kitana está armado desde el inicio y es coherente con lo que la película construye; en este contexto funciona perfectamente.

El final es emocionante, con muy buena actuación y con mucha carga sentimental. Kitana inflige casi las mismas heridas que su padre le hizo a Shao, junto con acabar de noquearlo con el pañuelo azul que recogió de su padre al inicio del largometraje. Kitana wins. Fatality. Asume el puesto de reina, aunque no queda del todo claro en la película si es de Edenia o del Mundo Exterior, pero lo hace con el nombre de Kitana, no como Kitana Khan: renuncia explícitamente al apellido que en MK 11 define su identidad como gobernante. Eso es un detalle que se agradece.

Un cierre digno de la película, épica y divertida

En el epílogo, Johnny Cage les narra la historia a Baraka y a los niños tarkatanos de cómo salvaron los mundos. Las libertades creativas de Johnny son para partirse de la risa, sobre todo cuando llegan Raiden y Sonya y el Dios del Trueno dice «yo lo recuerdo diferente», y pese a ello Baraka y los tarkatanos siguen como fanáticos. Todo lo que gira en torno a ellos dos es buena comedia y funciona.

La película cierra con los sobrevivientes buscando la forma de recuperar a los caídos, con Quan Chi atrapado como pieza clave para lograrlo. El concepto de los retornados tiene mucho potencial. Es un elemento que se introdujo en Mortal Kombat 2011 y que fue completamente desperdiciado en los juegos que le siguieron, donde siempre había una amenaza más grande, dejándolos como meros zombies o calcas malvadas de sus contrapartes regulares. Es un bonito final que deja una promesa interesante para una hipotética Mortal Kombat 3. Pero hay que tener mucho cuidado: espero que esta vez no desaprovechen la trama de los retornados, porque sería una lástima que esta idea, teniendo una segunda oportunidad, tenga el mismo final mediocre y poco trabajado que tuvo en los juegos.

Mirado objetivamente, la película tiene varios peros a los cuales no les vas a encontrar respuesta. Si eres conocedor de la historia de Mortal Kombat, al menos la más clásica en la que se están basando, con guiños a las historias modernas, vas a entender bastante y la vas a disfrutar muchísimo. Los más sibaritas se quedarán en los peros argumentales que no les dejan disfrutar la película. He dejado en claro varios errores de guión pero en ningún momento me sacaron de la experiencia: es una cinta de acción al estilo de los 90, donde la lógica y la trama no son el foco. Buscas acción bien armada, y Mortal Kombat 2 la tiene de sobra. Si la violencia extrema no es un problema, anda a verla, pasa un buen rato y baila con la música de los créditos.

Mortal Kombat II (2026)

Puntuación: 6.5 / 10