Sony registra una nueva pérdida de $560 millones por la adquisición de Bungie

Sony ha vuelto a registrar un deterioro millonario en los libros contables por su adquisición de Bungie. La compañía japonesa reportó una pérdida de ¥88,600 millones (unos $560 millones) durante el cuarto trimestre de su año fiscal 2025, directamente atribuida a la desarrolladora de Marathon. En total, durante todo el año fiscal 2025, el deterioro acumulado por Bungie supera los ¥120,000 millones, cerca de $765 millones.

Marathon no levantó el vuelo

La sombra más reciente sobre Bungie es Marathon, el shooter de extracción que llegó al mercado el 5 de marzo de 2026 y no cumplió las expectativas de la comunidad. El juego debutó con un pico máximo de 88,000 jugadores en Steam. Sin emabargo, desde entonces viene a la baja. Actualmente, suele mantenerse alrededor de los 10,000 usuarios simultáneos.

Mientras tanto, en otras plataformas tampoco logró destacarse del todo. En conclusión, un debut discreto para un título que Sony esperaba que reposicionara a la desarrolladora tras años de turbulencias.

El mismo clásico de Bungie, Destiny 2, se mueve entre el mismo promedio de jugadores. Aún siendo un título de ya casi una década. Eso sí, su cantidad de usuarios sigue siendo bastante baja en comparación las cifras que conseguía en sus tiempos de gloria. Una señal preocupante que refuerza la percepción de que la franquicia perdió tracción.

La adquisición de Bungie sigue pasando factura

Sony compró Bungie en 2022 por $3,600 millones con la ambición de fortalecer su apuesta por los juegos como servicio. Desde entonces, la historia ha sido una sucesión de recortes, reestructuraciones y malos resultados. El estudio atravesó varias rondas de despidos masivos y el fundador Pete Parsons fue relevado del cargo. Nunca llegó a consolidarse como el motor de crecimiento que Sony imaginó cuando firmó el cheque.

Según el informe financiero de Sony, la compañía no descarta nuevos deterioros durante el año fiscal 2026 si el rendimiento de Bungie no mejora. Es decir, las pérdidas podrían seguir acumulándose. La situación es, por ahora, uno de los casos más costosos en la historia reciente de las adquisiciones en la industria del videojuego.