Dirección
Un proyecto de Lima, Perú para todo hispanohablante.
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Imagina que tratas de ayudar a una familia a recuperar su colección de LEGO Star Wars valorada en $200,000 y terminas destapando uno de los casos de corrupción más virales de los últimos tiempos. Esto fue lo que le sucedió a Reckless Ben, el youtuber que decidió ponerse al hombro la carga de luchar contra Bricks and Minifigs, la cadena franquiciada de compra y venta de LEGO con presencia en más de 300 tiendas en Estados Unidos y Canadá. Si recién te estás enterando de esta historia, aquí está todo lo que necesitas saber.
En 2023, Ed Mansell, un coleccionista de 83 años con problemas de salud, decidió junto a su hijo Bryan Mansell poner a la venta su colección de LEGO Star Wars, formada por aproximadamente 780 sets y 1,200 minifiguras raras, valuada por la familia en alrededor de $200,000. Para hacerlo, acudieron a la tienda local de Bricks & Minifigs en Keizer, Oregon, una cadena reconocida dentro de la comunidad coleccionista como un espacio seguro para estas transacciones.
El acuerdo era simple: la colección seguía siendo propiedad legal de los Mansell mientras se vendía por piezas y la tienda retendría solo una comisión por cada transacción. La franquicia llegó a publicitar la colección en sus propias redes, describiéndola como “una de las colecciones privadas de LEGO Star Wars más grandes de la región”, con el nombre de Bryan incluido.
El problema llegó meses después, cuando la dueña de la franquicia, Chrystal Law-Gorman, decidió ceder el negocio. La corporación central encontró en Joshua Johnson y Brandon Best a los compradores. Según grabaciones de las cámaras de seguridad de la tienda, el traspaso se dio de forma abrupta. A Chrystal la expulsaron del local sin que pudiera hacer un inventario ni retirar las pertenencias ajenas que estaban bajo consignación. Al preguntarle a Best cómo se le pagaría a la familia Mansell, este respondió que la nueva administración asumiría el negocio bajo sus propios términos.
Cuando Bryan fue a reclamar su colección, los nuevos dueños dijeron no saber nada de ningún acuerdo previo. Al mostrarles el contrato, se negaron a devolver las piezas y lo advirtieron que si iba a juicio, dilatarían el proceso hasta que los gastos legales superaran el mismo valor de toda la colección.
Otros creadores de contenido habían abandonado el caso tras recibir amenazas legales de la empresa. Entonces se involucró Reckless Ben (Ben Schneider), un youtuber conocido por investigar estafas y abusos corporativos. Él manejó 16 horas hasta Oregon con una misión clara: documentar los hechos y ayudar a la familia a recuperar lo suyo.
Con unas gafas con cámara oculta, ingresó a la tienda. La gerente se negó a revisar el contrato y lo acusó de acoso. En las oficinas centrales de la corporación, el personal lo redirigió de vuelta a la tienda local. Cuando intentó mediar de nuevo, los dueños llamaron a la policía, que emitió una orden de veto de por vida para Ben y Bryan sin siquiera revisar los documentos contractuales.
El momento más explosivo llegó cuando Ben confrontó en persona al CEO de Bricks and Minifigs, Ammon McNeff, quien negó que su empresa tuviera la colección o que hubiera registro alguno del caso. Ben lo desmintió en tiempo real, mostrándole las propias publicaciones de la empresa donde promocionaban los sets de los Mansell con nombre y apellido. McNeff acusó a Ben de extorsión y llamó a la policía.
Lamentablemente, por alguna razón el video está bloqueado para reproducirse en otro lugar que no sea YouTube. De todas formas lo dejaremos incrustado aquí para que puedan acceder a él más fácilmente.
Lo que vino después fue una escalada que mezcló creatividad legal con un nivel de cinematografía casi de película.
Josh Johnson intentó frenar el daño pidiendo una carta de disculpa firmada por Bryan como condición para devolver las piezas, una movida que Bryan identificó como una trampa para obtener un desistimiento legal. Ben respondió enviando en su lugar un video de disculpa generado con inteligencia artificial para evaluar las intenciones reales del comprador.
Semanas después, Ben logró que la gerente firmara un documento con una cláusula oculta. Ahora, por cada llamada injustificada a la policía en su contra, la tienda incurría en una penalización de $5,000. Ella firmó sin leer y la deuda acumulada llegó a los $40,000.
Para el frente judicial, Ben encontró otra salida. Dado que el límite de las cortes de reclamaciones menores en Oregón es de $10,000 por demanda, vendió legalmente fracciones de la colección de Bryan a nueve amigos ante un notario, a $10,000 cada una. Esto generó diez víctimas independientes y permitió presentar diez demandas simultáneas de bajo costo, sorteando la restricción legal que impide fraccionar un mismo litigio.
Los dueños de la franquicia no se presentaron a ninguna de las diez audiencias. Un día después de emitirse la solicitud del fallo por defecto, vaciaron y cerraron la tienda de Keizer, Oregon, de forma permanente, cancelando incluso eventos infantiles pendientes.
Sin la entidad comercial en Oregon, Ben llevó las demandas civiles directamente contra Joshua Johnson y Brandon Best como personas físicas en Utah, su estado de residencia. Lo que encontró fue otro muro.
Los oficiales del Departamento de Policía de American Fork detuvieron su vehículo alegando una infracción de tránsito que las cámaras del propio equipo desmintieron. Se emitió una orden de veto para Ben en el vecindario de Johnson. Durante la investigación, se hizo pública una coincidencia que encendió las redes. Joshua Johnson, Brandon Best, Ammon McNeff y varios de los oficiales implicados son miembros activos de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Bryan Mansell manifestó su sospecha de que los vínculos comunitarios de la empresa generaban un sesgo de protección institucional por parte de las autoridades locales.
La situación se agravó cuando los demandados presentaron una denuncia anónima afirmando que el equipo de Ben transportaba heroína. Las patrullas detuvieron el coche, realizaron un registro forzoso de tres horas y no encontraron nada ilegal.
Luego llegó la redada. Con base en la denuncia de Josh, que acusó formalmente a Ben de ser él quien había robado la colección de LEGO, la policía obtuvo una orden para allanar la vivienda temporal del equipo buscando “mercancía de LEGO robada.” Durante el operativo, Ben sufrió una dislocación de hombro mientras cooperaba con la operación. Todo el equipo fue arrestado.
Las grabaciones de las cámaras corporales de los agentes, obtenidas por vías legales, revelaron que el audio había sido silenciado en los momentos clave. Pero el micrófono ambiental de una patrulla cercana capturó conversaciones internas donde los propios policías reconocían que las actividades de Ben eran completamente lícitas.
Tras un primer juez que ordenó su liberación bajo fianza, gestiones posteriores de la policía y de los propietarios de la franquicia lograron revocar la medida. Se emitió una orden de arresto sin derecho a fianza, clasificando a Ben como una “amenaza activa” para Johnson, obligándolo a no hablar más sobre Bricks & Minifigs directamente y a no publicar el tan esperado tercer video de toda esta situación en YouTube.
Desde México, Ben continúa activo. El GoFundMe a favor de la familia Mansell ha superado los $460,000 recaudados. Entre el 9 y 10 de junio la campaña de recaudación fue suspendida temporalmente. Cientos de usuarios, entre donadores y personas indignadas por la situación, empezaron a criticar a GoFundMe, creyendo que habían decidido suspender la recaudación de fondos debido a presión por parte de BAM y las autoridades. Sin embargo, una fuente interna nos reveló que la campaña tuvo que ser suspendida simplemente debido a que Ben incluyó información personal y muy detallada en la descripción. Tras comunicarse con el equipo de GoFundMe y eliminar los datos indicados, la campaña “Ayuda a Bryan a recuperar su colección de LEGO robada” está nuevamente activa y recibiendo donaciones.
Según Kotaku, Bricks and Minifigs Franchising presentó una demanda formal contra Ben y Bryan Mansell, acusándolos de conducir “una campaña coordinada de múltiples plataformas” que incluye “acusaciones falsas, prácticas engañosas y confrontaciones fabricadas para extorsionar y dañar los intereses del negocio.”
La empresa también intentó eliminar la presencia de Ben en Patreon mediante una notificación de retiro de contenido. La respuesta llegó en forma de video del propio CEO de Patreon, Jack Conte, quien se puso del lado de Reckless Ben tras una revisión del equipo de la plataforma.
La colección de LEGO Star Wars de los Mansell sigue sin aparecer. Otros youtubers, como Coffeezilla, están haciendo todavía más viral el caso, dado que Ben sigue imposibilitado legalmente de hablar sobre el tema. Mientras tanto, la comunidad sigue esperando algún desenlace positivo de toda esta historia.