Dirección
Un proyecto de Lima, Perú para todo hispanohablante.
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Un proyecto de Lima, Perú para todo hispanohablante.

Amos del Universo llega al cine en 2026 con una misión clara: presentar a He-Man a una nueva generación que no creció con la serie animada de los 80s, y al mismo tiempo darles a los fans de toda la vida algo con qué emocionarse. La película, dirigida por Travis Knight y producida por Amazon MGM Studios con el respaldo de Mattel Films, lo logra con creces en algunos momentos y se tropieza en otros, pero el resultado final es una aventura que vale la pena ver. Esta es nuestra reseña, con algunos spoilers, sobre el filme.
La película no arranca donde uno esperaría. La primera secuencia nos muestra a Adam adulto (interpretado por Nicholas Galitzine) en una cita, contándole a su acompañante cómo llegó a la Tierra. Lo que sigue no es una explicación en off: vemos Eternia en todo su esplendor visual mientras Adam narra en voz alta. Conocemos Eternos, la capital del planeta. Vemos al joven Adam entrenando en el arte del combate junto a Teela bajo la tutela de Man-At-Arms (Duncan), el jefe de la Guardia Real. Descubrimos la relación complicada entre Adam y su padre, el Rey Randor, un hombre que quiere a su hijo fuerte y decidido mientras el príncipe es todo lo contrario.
Luego llega Skeletor con sus fuerzas. La caída de Eternos está bien representada y tiene el peso que necesita: la Reina Marlena y el Rey Randor caen prisioneros, Man-At-Arms resulta gravemente herido, y la Hechicera del Castillo de Grayskull abre un portal de emergencia hacia la Tierra para que Adam escape. Le entrega la Espada del Poder y le advierte que no la suelte. Adam no la suelta, pero la pierde de todas formas en el viaje. Cae en un lago y aterriza en Oklahoma sin nada.
Al terminar el flashback, volvemos al presente: la cita de Adam se espanta y se va. No es para menos. Que alguien te cuente que es un príncipe alienígena que perdió su espada mágica en un lago suena exactamente a lo que parece.
Quince años después, Adam vive en un departamento con su roommate Hussein, un chico que proyecta una imagen de hombre rudo pero en el fondo es una persona sensible que no muestra ese lado. Adam, por su parte, trabaja en el área de Recursos Humanos de una empresa que se toma muy en serio su identidad progresista: cabello rosa, ambiente inclusivo, personas diversas, y el color rosa como parte del alma del lugar. Ahí el eslogan “tú tienes el poder” no es solo un eco de su pasado en Grayskull, es el mantra laboral de la compañía.

El conflicto interno de Adam está bien planteado y es sencillo: resignarse a ser humano o seguir buscando su hogar. Encajar o ser él mismo. Es un dilema cliché que la película resuelve con rapidez, pero funciona porque el personaje es genuinamente empático.
La secuencia que detona todo empieza cuando la jefa de Adam, Suzie (Sasheer Zamata), lo llama a una reunión privada para darle un ultimátum claro: deja de obsesionarte con espadas y “cosas de niños” o te despido. En ese preciso momento, a Adam le llega una notificación de que encontraron su espada. Sale corriendo. Lo que sigue es una de las escenas más cómicas de la película: Adam preguntando a todo el mundo si alguien tiene su espada, recorriendo la tienda de cómics con la energía de alguien que claramente parece un acosador. Cuando la encuentra e intenta empuñarla sin conseguir invocar su poder, la escena es incómodamente divertida en el mejor sentido. Era obvio que la policía lo iba a atrapar. Y era igual de obvio que justo en ese momento iban a llegar los seres de Eternia. Así llega Teela (Camila Mendes) a rescatarlo, con un monstruo de por medio que acaba aplastado por un camión de Amazon. La música original de la serie está remixteada de manera excelente. El soundtrack, en general, es una locura bien ejecutada.
De vuelta en Eternia, Adam está completamente fuera de lugar, y la película lo sabe y lo aprovecha. Es fan de todos los guerreros que va conociendo y les inventó apodos de niño porque nunca supo sus nombres reales, lo cual la película convierte en un gag consistente y genuinamente gracioso. Man-At-Arms (Idris Elba) aparece en un estado deplorable: borracho, sin esperanza, viviendo las consecuencias de una derrota que lo destruyó por dentro. Es uno de los personajes mejor construidos de la película.
Skeletor (Jared Leto) es una representación fiel de la caricatura: ridículo y amenazante a partes iguales, carismático, y capaz de cambiar entre lo cómico y lo tirano sin que ninguno de los dos modos se sienta forzado. Hay un detalle que enriquece al personaje más de lo que uno esperaría: Skeletor busca confort en su consejera Evil-Lyn (Alison Brie), y ella lo mantiene en un equilibrio deliberado entre la vulnerabilidad y la agresividad. Un villano incomprendido, asustado y vacío debajo de todo ese mal. No es el foco de la película, pero está ahí.

Adam intenta dialogar con todos desde el primer momento. Ya en su primera transformación en He-Man al enfrentarse a Trap Jaw, el esbirro de mandíbula mecánica y brazo de gancho, lo primero que hace es intentar hablar antes de pelear. Es un rasgo que se mantiene consistente en toda la película y que define quién es como personaje. La transformación en sí está perfectamente ejecutada: Adam se convierte en He-Man pero sigue siendo Adam. El enfoque a los músculos es parte de la broma consciente que la película tiene con su propio legado.
Hay una persecución en una selva de tonos rojizos que muestra bien las capacidades de Adam con los poderes de Grayskull, y hay un mensaje sobre la masculinidad en boca de Man-At-Arms que es uno de los mejores momentos del guion. La pregunta no es si un hombre debe ser fuerte, agresivo y violento o comprensivo, dialogar y ser empático. La respuesta de la película es ambos, dependiendo de la situación.
El tercer acto lleva todo hacia el Castillo de Grayskull con una secuencia al ritmo de “Princes of the Universe” de Queen que es exactamente tan épica como suena. Battle Cat vuelve a escena, hay un duelo en paralelo entre Teela y Evil-Lyn mientras Adam enfrenta a Skeletor, y la película se permite un giro psicológico interesante cuando Skeletor entra en la mente de Adam para jugar con sus miedos y traumas. Las imágenes son divertidísimas, con un Skeletor en ropa de gimnasio usando la cita fallida de Adam y su trabajo en RRHH como armas de guerra mental.
Cuando la Hechicera le dice a Adam que la Espada del Poder no tiene el poder, que ese poder lo tiene él, no es una revelación inesperada. Pero la película la sostiene bien porque la lleva hasta su conclusión lógica: Adam, al haber crecido como humano, tiene algo que ningún habitante de Eternia tiene. Comprensión. Empatía. Humanidad. Eso es lo que lo convirtió en el campeón de la Hechicera.
Una comparación que me viene a la mente al ver a Adam es con el Superman de James Gunn del 2025: ningún kryptoniano sería como Clark Kent porque él fue criado en la Tierra, con valores humanos que lo diferencian del resto de su especie. Aquí funciona igual. Adam es distinto a cualquier habitante de Eternia no porque tenga más poder, sino porque es más humano. La película deja abierta la pregunta, inteligentemente, de si Adam es así de por sí o si la Tierra lo moldeó de esa forma. Sea como fuere, el resultado es un personaje que inspira porque no pretende ser otra cosa que lo que es.
La pelea final entre He-Man y Skeletor lo confirma: con los poderes de Grayskull completamente desbloqueados, lo primero que Adam hace es intentar convencer a Skeletor de que no tiene que ser así. Skeletor elige ser un villano porque lo disfruta. Ante eso, Adam se contiene, y cuando decide no hacerlo, acaba con Skeletor en una explosión de poder que solo deja su calavera. El epílogo, seis meses después, muestra a Eternia recuperada. Teela pregunta cómo quiere llamarse. Dice su nombre: He-Man.
Las escenas poscreditos cierran con la lección del día (homenaje fiel a la serie clásica), la aparición de la Capitana Adora (She-Ra) y la confirmación de que Skeletor sigue vivo. El universo sigue en pie.
Amos del Universo es una película súper entretenida con altibajos de comedia. A veces la comedia se siente demasiado de vergüenza ajena, y hay secuencias en las que preferirías menos chiste y más epicidad, porque cuando la película se pone épica se pone muy épica. Las secuencias de acción son sólidas y los momentos de desarrollo de personajes son profundos y muy buenos, pero siempre están rodeados de un tono de comedia que suaviza el impacto. Al ser una película pensada para presentar la franquicia a una nueva generación que no creció con la serie de los 80s, la estructura tiene sentido. Pero para un espectador adulto que sí conoce el material, la balanza se inclina demasiado hacia el chiste en algunos tramos.
El cast de personajes es perfecto. Se puede abrir el debate de por qué Man-At-Arms es negro, de por qué Roboto es una mujer, de cuánto de la identidad de Adam es “inclusión forzada” y cuánto es una decisión narrativa sólida. Pero la realidad es que funciona. El elenco entiende perfectamente qué película están haciendo.

Esta película llega, además, con un peso emocional extra para quienes conocen la historia detrás de la franquicia. Roger Sweet, el diseñador de Mattel que concibió originalmente a He-Man y que falleció a los 91 años, no llegó a ver este regreso de su creación a la pantalla grande. La película es, en parte, un homenaje vivo a lo que él imaginó hace más de cuatro décadas.
La lástima viene del lado de la taquilla. La película recaudó $54.3 millones de dólares en su primer fin de semana a nivel global, con $29.3 millones en el mercado doméstico estadounidense y $25 millones en los mercados internacionales. Su presupuesto de producción ronda los $170 a $200 millones, lo que significa que necesita superar los $425 millones en recaudación total para que el estudio no pierda dinero. Eso, con el arranque que tuvo, es un camino muy cuesta arriba.
Dicho esto, hay que recordar que esta es, ante todo, una franquicia de venta de juguetes. La serie original de los 80s se hizo para vender juguetes para niños, y Mattel es uno de los principales sponsors de esta película. Habrá que ver cómo le va en ese frente y qué tan fuertes son sus números en plataformas digitales, porque esos serán los parámetros que Amazon considere para decidir si le da continuidad a la saga.
Lo que sí es una lástima genuina es que lo que se muestra en esta película es muy prometedor. El universo está construido, los personajes están bien asentados y las escenas poscreditos apuntan a algo que podría ser muy bueno. Solo esperemos que tenga la oportunidad de continuar.
LO BUENO
LO MALO
Amos del Universo (2026)
Puntuación: 7 / 10