Dirección
Un proyecto de Lima, Perú para todo hispanohablante.
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El movimiento Stop Killing Games ha logrado algo histórico para toda la comunidad gamer: una audiencia completa ante la Comisión de Mercado Interno y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo. Para sorpresa y agrado de todos, aquí recibieron respuestas positivas por parte de todos los miembros presentes.
El fundador Ross Scott y el organizador Moritz Katzner no solo expusieron los principios del movimiento y los reclamos de millones de jugadores. También explicaron excepcionalmente cómo funciona el cierre de servidores y finalización de soporte de un videojuego, una decisión completamente arbitraria que deja cientos de juegos inoperables una vez que las compañías dejan de recibir ingresos.
Durante la audiencia del 16 de abril los representantes del movimiento dejaron claro que el cierre de juegos no tiene detrás ninguna necesidad técnica. Asimismo, que muchos estudios ya tienen planificado los costos de cierre en sus presupuestos de desarrollo, pero que estos son muy pequeños y que contemplan funciones que ya no son necesarias.
La respuesta fue contundente. Al finalizar la audiencia, la presidenta de la comisión, Anna Cavazzini, felicitó a los expositores y aseguró que escuchó respuestas positivas de parte de todos los grupos políticos que se encontraban presentes.
El vicepresidente Nils Ušakovs fue todavía más claro al reconocer que «esta iniciativa pone de manifiesto una preocupación real para millones de ciudadanos europeos». Mientras tanto, el director Giuseppe Abbamonte, quien también es abogado especializado en derechos de autor, aseguró que estudiará las regulaciones que no contemplen esta situación y presentará sus resultados en julio.
Stop Killing Games inició en 2024 como una petición ciudadana contra una práctica silenciosa pero extendida en la industria de los videojuegos. El movimiento alcanzó 1.3 millones de firmas verificadas, obligando a la Unión Europea a revisar el caso.
Por supuesto, todavía hay un largo camino por delante, como bien han señalado sus mismos fundadores. No obstante, ya es un gran precedente de nuevas regulaciones que podrían empezar en la Unión Europea y extenderse al resto del mundo.
El movimiento no pide que las empresas den un soporte eterno a sus videojuegos ni que títulos que ya fueron cerrados vuelvan a la vida. En principio, estas son sus demandas: